De Cástulo Pérez y otras historias es un intento de ofrecer a los lectores, la reconstrucción de una trayectoria de vida: la del general Cástulo Pérez Nava, que, venido del estado de Tabasco, pero residente en Chinameca, un día se avecindó en Cosoleacaque, pueblo de origen nahua y cacicazgos de toda laya, donde primero fue él; luego la familia Merlín, y desde hace 16 años la de los Vázquez Parisi.
A través de la voz de ancianos de Cosoleacaque y de otros autores, la figura de Cástulo Pérez aparece nítida, aunque a veces las fechas no puedan coincidir, por eso de los claro oscuros de que se reviste la memoria.
Pero lo que quisimos escribir no es un libro de historia, sino de una crónica que quedó escrita en la memoria de esos ciudadanos, que un día de 1988, me contaron lo que sabían del general Cástulo Pérez Nava, quien a partir de 1912, hasta su muerte en junio de 1923, asume muchas facetas políticas: guardia rural de los terratenientes, del maderismo y de las compañías petroleras; otra veces huertista por seguir a Victoriano Huerta, o zapatista porque este grupo lo libera mientras estuvo recluido en Santiago Tlatelolco, o felicista en apoyo al siempre opositor Félix Díaz (sobrino de don Porfirio Díaz), última aventura que lo llevó primero a su apresamiento, y luego a su fusilamiento, que él mismo pidió, o tal vez haya sido orden de su compadre Álvaro Alor, eso no se sabe bien.
El general Cástulo Pérez, desde luego, no aparece en la memoria de los ancianos como un hombre dechado de virtudes, salvo Eulogio P. Aguirre, quien en su crónica lo asume, hasta cierto punto, equilibrado. Es, para muchos, un robavacas, un transgresor de la ley, un represor del movimiento campesino, pero en cuya figura, los ingleses de la compañía El Águila y los terratenientes de esa época, encontraron un muro de contención contra la recuperación de las tierras que exigían los campesinos de esa época. Por eso, siempre apelaron a que el gobierno siguiera teniéndolo como jefe de operaciones militares en la zona.
La obra trata no sólo aspectos de la vida de este personaje, sino de otros que confluyen alrededor del contexto social y político de Cosoleacaque, como es el caso de Pedro Guevara, de Santanón, de Enrique Novoa de los levantamientos indígenas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, que permiten configurar una percepción del acontecer histórico y vivencial del municipio.
De igual modo, comprender el marco en el cual la lucha por la tierra, iniciada en 1915, consiguió su propósito hasta 1962, fecha en que se publicó la resolución presidencial que dotaba a los campesinos del ejido de Cosoleacaque las tierras solicitadas, aunque en menor cuantía.
Con esta obra esperamos contribuir a recuperar parte de la historia escondida de nuestro municipio, muy alejado de la cultura y muy cercano a los aviesos fines de los cacicazgos, que vislumbran en el pueblo, una materia prima que les permita a ellos seguir bien, mientras que a los ciudadanos continuar mal.
>Samuel Pérez García
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